miércoles, 30 de julio de 2008

He puesto trampas para Cucarachas.

"Me llora un ojo. Me llora un ojo porque ya no me da la gana que lloren los dos. Te llora un ojo y el llanto lo arrastra todo; el rimel, el lapiz de ojos y se lleva toda la mierda en general.

Decir que soy una solemne idiota queda raro cuando resulta que una se siente idiota únicamente por pensar demasiado. El caso es en lo que ocupas tus pensamientos. Si te ocupas de idioteces, serás una idiota. Una solemne idiota.
Conmigo no te hagas ilusiones. Que soy una bocazas. Que siempre pregunto por qué. Que si lo hago es sólo porque me da pavor la sola idea de tener los pies en la tierra.

Conmigo no esperes siempre lo mismo. Porque si crees que ahora tengo los ojos almendrados, te equivocas, cambian a marrones. Cuando te cercioras de que así es, ya no son marrones, empiezan a parecerse al verde mas feo sobre la faz de la tierra y, si no, a un marron raro que, según la luz, gusta o disgusta.
Yo no te puedo dar paz. Ya que soy una quejica. Además soy inconformista y mandona. Siempre tengo razón. Soy demasiado cabezota.
Duermo en verano con edredón, mastico la sopa, cuando bebo pongo cara de pera, confundo entre ellas palabras como Miércoles y Domingo, Manchester y Amsterdam u otras cualesquiera que no tengan nada que ver, habitualmente... Y si me angustio me entra acidez.

Puedo cambiar. Pero, dime, ¿quién quieres que sea?."

Se me ha metido algo en el ojo. Y no sale.

*Scared - Albert Hammond Jr.*

1 comentario:

Los Reyes Magos dijo...

La mejor entrada sin duda. Me encanta. Enhorabuena bloggera. Me ha encantado eso de "Puedo cambiar, pero, dime, ¿quién quieres que sea?".